La luz, aquello que perseguimos y ansiamos desde el inicio de nuestros tiempos. La luz, la energía, la fuerza, la vitalidad, la vida en definitiva. Salimos de aquella cueva que nos representaba Platon para abrirno a un mundo lleno de peculiaridades y diversidad, todo un paraíso en nuestras manos para nuestro único disfrute, pero que, como solemos hacer muy a menudo, nos lo terminamos cargando. Buen ejemplo tenemos de nuestros tiempos inmemoriables con Adan y Eva, que por una simple manzana lo mandaron todo al garete. En un futuro será como muestra “Sunshine”, una simple discusión mandará al traste las empresas que la humanidad tenga por hacer. Ya estamos en el camino, empezando por el protocolo de Kioto, aquel que todo el mundo está dispuesto a apoyar pero ninguno a ratificar. En fin, nuestro mundo es así, nuestra naturaleza es esta y por más mensajes de alerta que veamos nos acabaremos quemando bajo la luz cegadora del Dios Sol.Mis pretensiones respecto de esta película eran mucho mayores, esperaba una gran reflexión filosófica sobre la sociedad y su despiadada actitud, pero creo que el resultado no ha sido tan bueno como se pretendía.Empezando por las cuestiones científicas y de guión. Podrían haber evitado algunos comentarios como aquel en el que dejan de manifiesto que para una misión desesperada en nombre de toda la humanidad para salvar al mundo, tan sólo una personas de la tripulación sabe detonar la bomba, ¡por díos! en qué estarían pensando.

Creo que Boyle ha intentado en parte jugar a ser Stanley Kubrick y su Odisea pero más allá de algún plano holandés, el del interior del casco de traje de astronauta y el pequeño guiño final con los monolitos de piedra, poco más veremos del gran maestro en esta película, salvo su constante actitud crítica hacia la tecnología y la inseguridad e indefensión que esta genera sobre el ser humano por su absoluta dependencia y el manifiesto constante de la insignificancia del hombre en el inmeso vacio del espacio.

Puede que la novela de Garland diera para más pero no ha quedado reflejado. Las reflexiones se diluyen como el agua, la intencionalidad del film está en juicio constante durante la primera mitad y tras los amagos de alien todo termina por ser más increible. El papel de ese quinto personaje resulta extraño y excesivo, no introduce elementos nuevos en la trama, incluso la desvirtúa dando un giro al terror que apenas dura unos minutos. Otro tipo de interrogantes o respuestas hubieran sido más utiles para dar un giro verdaderamente impactante al encontrarse con el Icarus 1.

En definitiva, un intento más de Boyle por volver a sus origines dialécticos, pero que en esta ocasión no terminan de convencerme aunque no es así por su iconografía visual. Me quedo con Cillian Murphy, al que ya vimos en un excelente trabajo en “El viento que sacude la cebada”, uno de los mejores títulos del año pasado.
Y por supuesto simpre seguiremos en esa búsqueda de la luz, de un camino a seguir, de un sentido a nuestra vida, siempre seremos impredecibles aunque muchas veces terminemos quemados por toda esa energía arrolladora de la vida.

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One Response

  1. Miguel Ángel

    Estimados G: y Guillermo. Por problemas técnicos vuestros comentarios y enlaces han sido borrados. Os ruego que los incluyais de nuevo.

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