La semana que viene se estrena una de las películas más polémicas de lo que llevamos de año, “Shame”, y ayer, gracias a nuestros amigos de Sensacine tuvimos la oportunidad de ver la película y la brillante interpretación de Michael Fassbender, que le valió la copa Volpi en Venecia.
“Shame” retrata la vida de un hombre obsesionado con el sexo, que goza de una gran vida profesional, con mucho éxito, pero que en la esfera personal y más emocional tiene grandes carencias y traumas que arrastra del pasado, algo que el director Steve McQueen, evita contarnos pero que manifiesta a través de su hermana, papel interpretado por Carey Mulligan.
Las pretensiones del director son muy loables a pesar de la gratuidad de muchas de las escenas y el abuso que en ocasiones hace de alguno de los excesivos planos de emoción contenida. En esta misma linea se maneja la apertura y cierre de la historia, donde la trama vaguea, propio de las mejores historias, pero que sólo está al alcance de muy pocos directores, lo que hace que el espectador se pierda en un mar de sin sentidos.
En cualquier caso Steve McQueen nos ofrece una apuesta arriesgada y no me cabe duda de que nos esperan grandes trabajos de este director que apunta maneras.En la siguiente repite con Michael Fassbender y Brad Pitt en “Twelve Years a Slave”, que narra la vida de un hombre que en el Nueva York de 1800 es secuestrado y vendido como esclavo a la profunda América del sur.
La música en “Shame” de manos de Harry Escott es otro de los elementos esenciales en esta aventura, que quizá podría haber sido mejor aprovechada, dotando de mayor profundidad a la emoción que nos retrata.

