La última adaptación novelística de Cormac McCarthy me ha dejado un poco indiferente. Podríamos clasificarla como Road Movie solitaria, en la que Viggo Mortensen, protagonista absoluto y único, juega todas las bazas disponibles en el film. La historia nos muestra un mundo destruido por el hombre, en el que el hombre se convierte en lobo para el hombre y la supervivencia es un juego de azar. Me parece muy acertada la breve introducción en Off en la que se describe la situación en la que ha quedado todo, donde no hay animales ni plantas para comer. Sólo un mundo destruido e inerte donde tu vida vale las latas de conserva que puedas alcanzar.

La caracterización de Viggo Mortensen es muy buena, realmente parece un esqueleto andante. Lástima no verle en los Oscar de este año. La película recoge un par de momento a recordar. El que más me gusta es aquel en el que el padre y el hijo comparten una cena en un refugio repleto de comida y en el que el joven hijo, nacido ya en este apocalíptico mundo, descubre un par de cosas que desconocía, como la botella de whisky que el padre no le deja probar porque le dice que se sentirá extraño, la Cocacola que tanto le sorprende por su sabor y el coqueteo de las burbujas o lo mejor de todo cuando su padre se enciende un cigarro y le dice -me miras como si viniera de otro mundo. Esta frase resume una realidad demasiado contundente como para ser cierta y esto provoca un momento verdaderamente poético y revelador.  El otro momento que me gustaría destacar es aquel en el que descubre a seres humanos tratados como ganado para ser alimentados. Quizá lo más duro del film.

Por lo demás, meramente un trámite para desembocar en un final predecible. Este el gran problema de las novelas de alto nivel, que la historia es prescindible y representar la calidad de las letras recogidas en sus páginas es un ejercicio casi imposible para una cámara porque son lenguajes totalmente distintos.

Por último destacar el papel español que juega el director de fotografía Javier Aguirresarobe, mostrando una luz fría, triste y en penumbra con una naturaleza gris y yerma. Maneja muy bien las emociones a través de la luz, dejando a los personajes sin a penas sombra en el rostro, alcanzando una difícil definición entre los dos puntos de luz. Propio de un mundo cultivado de muerte y miseria.

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