Casualidades de la vida uno llega a casa tras un largo fin de semana y nada más sentarse en el sofá y encender la televisión se encuentras con una de esas películas que marcaron época y que fue el deseo de profesión de muchos jovencitos, entre los que me encuentro yo mismo.

Entre otras muchas cosas me quedo con el tema principal de la película, con ese sintetizador condenatorio que parece atisbar que algo trascendental va a ocurrir. ¡Cuantos buenos recuerdos!

A volar.

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