Basada en la vida del boxeador Jake La Motta, interpretado por Robert De Niro, nos muestra el lado más oscuro y duro de la vida del boxeador, esa parte extradeportiva en las antípodas de lo que unos años antes significo “Rocky”. Rodada en blanco y negro Martin Scorsese supo reflejar la violencia del ring y el mundo mafioso y de corrupción alrededor de este deporte.

Robert De Niro borda un papel que le valió el OSCAR a mejor actor, y es que alguna de sus escenas son memorables. LaMotta era un tipo difícil, con grandes obsesiones, muy celoso de su mujer que incluso le llevó a tener problemas con su propio hermano, interpretado por Joe Pesci. De Niro interpreta con maestría cada registro del carácter de este boxeador, pasando de la rabia al deseo  y reflejando una gran fortaleza y persistencia, tanto, que llegó a romperle una costilla a Joe Pesci en una de las escena de pelea. Es destacable el cambio físico que muestra en su etapa final, ya retirado del ring. De Niro tuvo que ganar 27 kilos de peso, lo que marcó un record hasta la fecha.

Alguno de estos momentos sublimes que más me gustan es aquel en que está detenido en la carcel y golpea una y otra vez el muro de la prisión mientras grita desesperado entre luces y sombras en blanco y negro.

Los detalles sangrientos del film son marca de identidad de Scorsese, que ya en estos primeros films muestra el lado más duro y salvaje de la violencia callejera, marca de identidad de su cine, que siempre ha girado entorno a ese mundo italo-americano callejero.

Es curioso como viendo de unos años, y especialmente este, 1980, en que se llegaron a estrenar 8 películas sobre el mundo del boxeo, Scorsese consiguió diferenciarse del resto, siendo claves la fotografía en blanco y negro y el hecho de distanciarse del cine de deporte, dejando bastante de lado los combates y centrándose más en el personajes y sus tribulaciones internas. Aun así obtiene un resultado muy bueno con las escenas de combate, que pese a ser escasas y poco elaboradas tiene algunos planos sensacionales, como en los que destaca los flashes de las cámaras, los planos detalle de la sangre saltando por los aires o primeros planos de los rostros de los boxeadores. Es escueto en esta realización pero ahí radica parte de su éxito.

Martin Scorsese dijo acerca de esta película “Yo puse en ‘Toro salvaje’ todo lo que sabía, todo lo que sentía, y pensé que eso sería el final de mi carrera. Es lo que se llama un film kamikaze: se pone todo dentro, se olvida todo y después se intenta encontrar otra manera de vivir.”

Sin embargo, lejos de ser el final de su carrera, le puso en el centro de todas las miradas. En el caso de De Niro creo que fue momento cúspide, llevando a cabo una interpretación que muchos han considerado dentro de las 10 mejores de la historia del cine.

Por último, y no menos importante, destacar la banda sonora de la película, con la composición de Mascagni, que me recordó a ese uso de la música clásica que tan bien supo destacar Stanley Kubrick, otro de los grandes. (La semana que viene subiremos esta pieza musical para que podáis apreciar el contraste entre la belleza melódica y la violencia del ring)

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