Hace tiempo que tengo ganas de comentaros el nuevo proyecto de Terrence Malick, un director peculiar que para muchos es el mejor candidato para recibir el legado de Stanley Kubrick y continuar con ese cine tan perfeccionista.  Es un director que desde 1969 sólo ha dirigido 6 películas por lo que casi sale a película cada 10 años, y es que Malick es un hombre muy meticuloso, que cuida hasta el más mínimo detalle de sus producciones y de las que también es guionista. En definitiva es el típico artista renacentista cuya obra es toda fruto de sus manos.

Sus dos últimos films me han parecido obras de arte que hacen aflorar la sentimientos a cualquiera y siempre termina tocando la fibra sensible que llevamos dentro.  La lírica poética  de “El nuevo mundo” o la metáfora nihilista de “La delgada línea roja” me dejaron k.o. y por ello espero con ansia a que este verano, y después de 5 años de preparación, se estrene su nuevo proyecto, “El arbol de la vida”, del que forman parte Brad Pitt y Sean Penn.

Ambientada en los años 50 en el medioeste americano donde Brad Pitt será el padre de tres niños que retratarán la pérdida de la inocencia, ese momento en el que nos convertimos en adultos, en el que empezamos a dar nuestros primeros pasos en la vida y marcan nuestro camino. La película está llena de esperanza, de verdad y de belleza y nos dará una lección de amor. Estad preparados porque Malick viene con las pilas puestas.

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