Bayona continua fiel a su historia, la del amor inquebrantable entre una madre y su hijo. La que nos contó en “El orfanato”, que continuó en “Lo Imposible” y esta vez con “Un monstruo viene a verme”, donde nos cuenta una historia de amor llega de imaginación, la que hace falta para poder llevar una realidad tan dura, la que le toca vivir a Connor, el protagonista de la historia.

Unos compañeros del colegio para los que eres invisible y que abusan de ti, una madre que está muriendo de cáncer, una abuela rígida y estricta a la que adaptarte y un padre que está de paso. Con semejante realidad no es de extrañar que el joven protagonista termine hablando con este monstruo que en forma de terapia le irá contando tres cuentos sobre la verdad del ser humano, de la ambigüedad de la vida, de las realidades difusas y de que en el mundo nadie posee la verdad absoluta. La única finalidad de todo esto es que Connor se enfrente a si mismo, que afronte la realidad, porque será la única forma de seguir adelante, enfrentarse al dolor propio, expresando nuestros sentimientos para poder continuar nuestra vida.

La película está repleta de elementos artísticos, con animaciones muy coloridas y una disposición muy visual. Pero pese al talento narrativo y emocional que Bayona posee es cierto como he podido leer en alguna ocasión, “qué es un director sensiblero, que no sensible” y en cierta medida los tres primeros cuartos de película pueden resultar lentos y completamente huecos. mucho formalismo e intento de gran puesta en escena pero con escaso resultado.

Obviamente el desenlace es más que emocionante, porque la situación no es para menos y si en tu condición de espectador eres padre, más rápidamente entraras en sintonía.

Me quiero quedar con esa frase del monstruo cuando el chico le dice ” ¿y ahora qué? a lo que este responde “decir la verdad más simple de todas. Es lo único que puedes hacer”.  Y Connor le dice a su madre “no quiero que te vayas”.

En definitiva creo que la excesiva promoción que se ha hecho en España va a castigar a la película por las expectativas creadas, porque de lejos es la peor de las que lleva rodadas Bayona, pese a sus 3 minutos de gloria sensiblera.  En cualquier caso, ojo al plano final, dará que hablar.

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