El séptimo arte siempre encontró en el deporte una fuente de inspiración y creación. Historias reales o simples recreaciones mentales han triunfado no sólo en taquilla, sino también entre la crítica. No es de extrañar que hasta once films del género hayan tenido cabida en la gala de los Oscar. Todo comenzó con “Rocky” en 1976 con Silverster Stallone a la cabeza y la lista llega al presente más inmediato. En la recién celebrada 87ª edición del certamen, el peso del deporte los sustento Foxcatcher con hasta cinco nominaciones, pero sin ninguna recompensaa la hora de la verdad.

Ha sido con la entrada del siglo XXI cuando las productoras potentes y directores de más prestigio han apostado en serio por el deporte. La obra maestra, siendo los Oscar la vara de medir, ha sido “Million Dollar Baby” (2004), logrando hasta cuatro premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de EstadosUnidos, incluida la de mejor película. Este reconocimiento vino acompañado por el de mejor director (Clint Eastwood), mejor actriz (Hillary Swank) y mejor actor de reparto (Morgan Freeman). – Hay que recordar que el boxeo es el deporte en el que nacieron las apuestas y posiblemente uno de los deportes más antiguos del mundo -.

Habría que remontarse hasta 1981 para encontrar un relato deportivo tan aclamado. Aquel año “Chariots of Fire” consiguió también cuatro galardones. Sólo la buena mano en la dirección de Eastwood ha hecho del sueño de una boxeadora una pieza tan exquisita como la de Hugh Hudson y que plasmó de forma tan brillante la preparación de unos atletas británicos para los Juegos Olímpicos de París (1924).

Antes de Chariots of Fire, también tuvieron un gran impacto Rocky y Toro Salvaje (1980). Estas películas, con el boxeo como hilo conductor, obtuvieron tres y dos estatuillas, respectivamente. En realidad, el boxeo es el gran dominar entre los de su especie, aunque fuera de la pantalla el fútbol sea el que mueve masas. Al margen de Chariots of Fire, sólo el fútbol americano se ha hecho un hueco en las posiciones de honor con un galardón. Todo gracias a Sandra Bullock en The Blind Side (2009), interpretación que le sirvió para superar en el apartado de mejor actriz a Helen Mirren, Carey Mulligan, Meryl Streep y Gabourey Sidibe. Junto a Toro Salvaje empata en el tercer peldaño The Fighter. En 2010, consiguió también dos estatuillas con Cristian Bale y Melissa Leo como mejores actores de reparto.

En la orilla se han hundido más de un barco ganador. Y es que no sólo Foxcatcher se ha quedado con la miel en los labios en el Teatro Dolby. Films como Moneyball (2013), Invictus (2009), Ali (2001) y Karate Kid (1984) también se pasearon por la alfombra roja para asistir en directo a la gala de las galas. Moneyball fue la peor parada de todas por encima incluso de Foxcatcher, al tener opciones hasta en seis categorías distintas y no encontrar premio en ningún apartado. Con la cinta de Bennett Miller se pudo consagrar Brad Pitt. Un actor, más juzgado por su físico que por su talento en ocasiones, al que se le escapó el Oscar, como ya le ocurriera con El curioso caso de Benjamin Button.

Eso sí, la principal referencia para la generación de los ochenta será Karate Kid. A través Pat Morita a más de uno le dio por iniciarseen las artes marciales y tal vez por ello en Londres el taekwondo fuera el deporte dominador en el palmarés de España. Lástima que el papel de Señor Miyagi no le diera para el Oscar, al menos por sus célebres enseñanzas: ‘Dar cera, pulir cera’.

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