Esta película es una bomba. No hay mejor forma para empezar. Es una de esas comedias romanticas que juegan a ser superfluas, que te engatusan con los chistes de la cotidaniedad de nuestras vidas, que se desenvuelve con armonía entre los cliches de la comedia para terminar dando un giro hacía el realismo, para mostrarnos los sinsabores de la vida y hacernos comprender que la vida no es más que un suma y sigue.  Consigue que el espectador termine dándose cuenta que se rie de su propia vida y que no somos tan diferentes los unos de los otros.

El título original gira en torno al perro protagonista, Marley, que tiene mucho que ver en esta historia, la historia de muchos de vosotros. Estoy seguro que Marley arrancó lagrimas en cada uno de los espectadores que disfruto de la película en las salas de cine y próximamente en video. Cualquier persona que haya tenido un perro a su lado en algún momento de su vida se sentira terriblemente identificado con está historia así como emocionalmente comprometido.

Las vidas que retrata esta cinta son las vidas modelo de la sociedad occidental, una vida de ensueño, con la pareja ideal, un animal de compañía, una famila abundante, el trabajo deseado, la casa perfecta…y no quiero desvelar más para los que no la hayáis visto. Pero os aseguro unas lágrimas de emoción contenida.

Esta película me ha hecho reflexionar sobre el pasado, sobre el valor de la amistad,  sobre esos esfuerzos que se realizan con gusto por la recompensa de estar con los tuyos, sobre esos valores que no se pueden comprar y sobretodo me ha hecho reflexionar sobre la importancia del tiempo, de la inquietante necesidad de aprovechar cada segundo y la ineludible consciencia de que nuestro tiempo es limitado. A veces querría ser como ese animal que tras pasados unos minutos de abandonar su distración ocasional no conseguirá recordar si han sido 5 minutos o 5 años antes de su siguiente distración. ¡Qué felicidad procura la inconsciencia!

Esto me hace recordar otra comedia de las navidades del 2005 que jugo con este mismo tipo de escenario “La joya de la familia”. Espero que tengáis la ocasión de ver las dos películas.

Os dejo con unas palabras de Teodoro Gaza (humanista bizantino): “El mayor don que te puedo dar es llamarte perro, que de hecho es la más preciada y valiosa posesión de la humanidad”

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