El gran Billy Wilder, ganador de 6 Oscar y rey de la comedia por antonomasia, escribió y dirigió esta impecable y delirante comedia que tras “Con faldas y a lo loco” y “El apartamento” es una de sus obras maestras.

La historia: C.R. MacNamara, representante de una multinacional de refrescos en Berlín Occidental (Coca-Cola), intenta desde hace tiempo introducir su marca en la URSS. Sin embargo, el señor Hazeltine le encarga cuidar de su hija Scarlett, que llega a Berlín esa misma tarde. Se trata de una alocada joven que, a los dieciocho años, ya ha estado prometida en cuatro ocasiones. Scarlett, eludiendo la vigilancia de MacNamara, se enamora de Otto Piffl, un joven comunista.

Esto es sólo el principio de los problemas del señor MacNamara, tendrá que lidiar con su mujer, con la secretaria, los empleados, la policía y un sinfín de complicaciones que se iran dando. El tono va subiendo a medida que el metraje avanza, mostrandonos a un MacNamara cada vez más ofuscado y vertiginosamente irritado.

Wilder se maneja perfectamente en este tipo de situaciones en las que además sabe explotar a la perfección todos los clichés establecidos. Enfrenta al capitalismo con el comunismo sacando lo mejor y peor de cada uno de ellos para llegar a una ambigua respuesta al embrollo.

Es una comedia única y singular que sin duda se encuentra entre las dos o tres mejores de todos los tiempos, donde James Cagney borda exquisitamente la histeria contenida en una interpretación que roza la locura.  Papel que le valió una nominación al “Laurel Award” . Finalmente ganó un Oscar por su papel protagonista en “Yankee Doodle Dandy”.

“Uno, dos, tres” pasará a la historia por su sencillez, su rápido planteamiento, su ritmo vertiginoso, su delirante puesta en escena  y por supuesto la  magistral dirección de Willy Wilder.

Aquí os dejo muestra de ello:

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