Partiendo de que estamos hablando de una película menor, cuya calidad se acerca más al telefilm europeo (me atrevería a decir más alemán que francés) estamos ante una película que aunque sea por el calado que alcanza su denuncia, merece la pena verla.

Y es que, la supervivencia del león en sudáfrica ha pasado de 250.000 a unos 20.000 y de seguir así, en los próximos años sólo quedarán leones en las granjas de explotación para cacería. Un desastre ecológico y moral.

Desde esta premisa nos encontramos con una historia sencilla en la que una niña convive con su familia en una granja en la que crían leones, donde la convivencia entre león y humano resulta mágico, ver cómo se relacionan resulta increíble.

La banda sonora de Anne-Sophie Versnaeyen es uno de los elementos más destacables de esta historia, cuyo tema principal es bastante pegadizo.

En definitiva, una película entretenida cuya nota sobrevuela el aprobado raspado pero cuya misión hace que este viaje merezca la pena.

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